lunes, 20 de diciembre de 2010

PALIATIVO vs PREVENTIVO

Llama la atención lo poco que ha ocupado en los análisis del fin de semana la Cumbre de la UE del jueves y viernes. Acaso porque apenas ha dado de sí más de lo que se esperaba, esto es, devolver a la legalidad a la Unión, incorporando al Tratado de Lisboa la posibilidad de que un país reciba asistencia financiera en condiciones límite. En eso cAñadir imagenonsiste el llamado Mecanismo Europeo de Estabilidad, que es el que dará relevo a partir de 2013 al EFSF, que es el fondo de 750 MM € creado en mayo, y a través del que se asiste a Grecia e Irlanda. Se refuerza también el capital del BCE en 5.000 millones de euros. Casi el doble.

Ambas son medidas paliativas, destinadas a atender una situación de crisis. Es decir, que aparentemente seguimos en el terreno de responder a las consecuencias de la crisis, y al menos en público, el debate no ha pasado todavía al terreno de lo preventivo. Predomina lo paliativo frente a lo preventivo. En si mismo, suficiente para afirmar, sin demasiado riesgo, que habrá más episodios de fuerte tensión, y que el peligro para el euro, continua. Esto sin negar que algunos pasos se han dado en dirección de lo que el presidente francés denominó en 2008 “gobernanza europea” y que en esencia consisten en establecer mecanismos para vigilar desequilibrios e introducir medidas correctoras de tipo coercitivo.

Sin embargo, cabe aventurar alguna hipótesis más en materia preventiva, aun en fase de gestación, y suponiendo que la UE sobrevive en su actual forma a nuevos envites. El 10 de diciembre, en el marco de sus reuniones bilaterales, el presidente francés y la Canciller alemana se pronunciaron a favor de coordinar políticas en materia impositiva y de mercado de trabajo. El 11 de diciembre, el ministro de finanzas alemán, que representa al ala más dura del gobierno, declaraba en una entrevista que podía imaginar una unión fiscal en la UE en el plazo de 10 años. Aunque en la prensa alemana, esta postura del ministro se ha interpretado en clave de lucha interna con la Canciller, hay indicios para pensar que, por ejemplo, la negativa a la emisión de Eurobonos, puede no ser algo definitivo.

Representan estos indicios un giro importante en la tradicional postura alemana de rechazo a una unión fiscal, lo que de algún modo supone aceptar en el futuro trasferencias fiscales de unos países a otros. En clave política, supondría la cesión, siquiera parcial, del último reducto claro de soberanía que mantienen los Estados de la UE, que sería transferida desde los más pobres a los más ricos. Si no lo está ya, esto apartaría definitivamente a Reino Unido de la posibilidad de incorporarse al euro, y cerraría a favor de Alemania el periodo de liderazgo francés en la UE como la gran potencia continental vencedora de la IIGM. Esto haría del euro, un euro alemán. Y por qué no, ser el paso a un desdoble de la actual UME. Puede gustarnos o no, aun así y para llegar a eso, resta por atravesar mucho desierto.

martes, 14 de diciembre de 2010

SERA ALEMANA O NO SERA

La UME se quedó sin sus principios fundacionales cuando hubo de articularse el rescate de Grecia la pasada primavera. Durante más de diez años la Unión Monetaria se apoyó en principios que habían sido elaborados pacientemente, tras las lecciones que Europa creía haber aprendido en sucesivas crisis monetarias, y en particular tras la que afectó al Sistema Monetario Europeo (SME) en la primera parte de los años 90. Entonces la libra pertenecía al mecanismo monetario germen del euro, (entonces ECU), y a pesar de todos los esfuerzos que en aquel momento se hicieron, la libra esterlina abandonó el SME, para no volver nunca. Imaginar entonces que pocos años después nacería el euro era absolutamente imposible.

Dicen algunos analistas que es solo a base de golpes cuando se consiguen avances en la Unión Europea. Estamos ahora en medio de un gran golpe. Como se encaja y que futuro nos depara es lo que se está discutiendo. Hay que ser conscientes de que el mundo desarrollado ha optado por caminos diferentes a uno y otro lado del Atlántico. Por lo pronto, esto traerá más volatilidad a los mercados financieros. Los norteamericanos tienen una arquitectura institucional bien asentada y capaz hasta el momento de soportar los envites que su sistema financiero ha provocado. En Europa la situación es más crítica, y por primera vez en su breve existencia puede decirse que hay una posibilidad, aunque podamos considerarla remota, de que el euro esté en peligro. Tal riesgo no es ya a causa de una economía en concreto que pueda estar más o menos desequilibrada. Es la ausencia de reglas, y como se está negociando la nueva arquitectura, prácticamente en un mano a mano entre alemanes y franceses, la que nos sugiere pensar que la nueva UME, será la que Alemania imponga, o no será. Y lo que ahora hace Francia es tratar de contener a Alemania, pero la historia nos dirá para qué y por cuanto tiempo.

El caso es que la Cumbre de la UE del jueves y viernes de esta semana, es posible que sea la más trascendente para nuestro futuro de las que se han celebrado desde que existe el euro, y no tanto por lo que tiene que decidir, que poco va a decidir que no conozcamos ya, sino por lo que no va a decidir, y por lo tanto por lo que arriesga. Sería poco menos que un milagro que la Cumbre sirviese para poner punto y aparte en la crisis de deuda de la zona euro. Y es que lo que las posturas formales muestren, pueden estar bastante lejos de las posiciones reales. Quizá como ocurrió con la crisis del SME, esto sirva a unos años vista para más Europa, pero si es así, será sin duda más alemana que francesa.
Un resumen de este post, ha sido publicado esta mañana en La Tribuna de Cinco Días
http://www.cincodias.com/articulo/mercados/Sera-Alemania-sera/20101215cdscdimer_6/

lunes, 13 de diciembre de 2010

NO HAY MAS DE 12.000


Pasaban de las siete de la tarde del viernes. Era hora de cerrar. Sonó el teléfono. Quien llamaba, se levanta cada día muy de madrugada. Me extrañó. Era la productora de Protagonistas. En contra de su costumbre de planificada programación, me pedía acudir el lunes a la Tertulia. Alguien habitual de los lunes fallaba por causa desconocida. Mientras hablábamos, entraba una segunda llamada. También periodista. ¿Qué pasaba a estas horas de un viernes cuando muchos de los despachos de Madrid ya están vacíos? Ninguno de los interlocutores lo sabía, pero las llamadas estaban relacionadas. Ser requerido de urgencia a cubrir un hueco el lunes y la segunda llamada, tenían que ver con lo mismo: el Grupo PRISA iba a anunciar el cierre de CNN+.

Siempre que alguien visita mi despacho, acabamos hablando del terminal de Bloomberg, el mayor de los dos sobre la mesa. El otro es para Reuters. Hubo un tiempo en que en el mundo de la información financiera había más. Pero unos se fueron comiendo a otros, y ahora solo quedan dos. Se reparten el negocio y hasta cierto punto la especialización. La consecuencia para el usuario fue la que suele ser: precios sustancialmente más altos, y si quieres contraste, la necesidad de contratar con los dos. El precio de un terminal de Bloomberg, se mide en miles de dólares al mes. No menos miles, pero euros, cuesta Reuters. Desde la llegada de Internet, la factura por información, por buena y fiable información, se ha multiplicado por mucho. Cuesta explicarlo, cuando aparentemente Internet rompe barreras y reduce costes. Sin embargo, si se quiere información, buena, fiable y veraz información, hay que pagarla. Y es cara. Muy cara. En 2009, desapareció Bloomberg TV en España. En 2010 desaparecerá CNN+. Es una pena, porque la televisión que va quedando es cada vez menos pan y más circo.

Y ahora me pregunto: ¿Cuantos saben que el futuro del euro se está negociando en un mano a mano entre franceses y alemanes con el resto de países de la UME apenas como comparsas? ¿Cuántos saben que el euro está en peligro? ¿Cuántos se imaginan siquiera las consecuencias? ¿Cuántos saben que los mercados de bonos empiezan a lanzar señales de alerta sobre su propia burbuja? ¿Cuántos saben que el número de actos terroristas de origen islámico se está incrementando extraordinariamente en el último año? ¿Cuántos saben que China ha obligado por tercera vez en cinco semanas a sus bancos a incrementar el nivel de reservas en el banco central por temor a la inflación? ¿Cuántos tienen conciencia de la amenaza que pesa sobre el estado de bienestar? ¿Y de la situación financiera de muchos ayuntamientos? El viernes, poco antes de las llamadas de esta historia, me decía un empresario, abogado y periodista, que en España, informados, no hay más de 12.000. Imagino lo poco que ocuparían en el Bernabeu. Hay cosas en las que claramente retrocedemos.

sábado, 27 de noviembre de 2010

EL GRAN RESPONSABLE


No hace falta profundizar mucho entre los análisis que circulan en medios económicos de reconocido rigor para descubrir que España ha entrado ya en el baile de números y de fechas. Números, en relación con el importe de un hipotético rescate financiero internacional. Fechas, en relación a cuándo cabe esperar que tal hipótesis sea verosímil. ¿Podemos preguntar acerca de la probabilidad del momento? ¿Podemos preguntar sobre sus consecuencias? ¿Podemos preguntar acerca de lo que es exigible al Gobierno para alejar semejante tragedia? ¿Podemos, por último, preguntar si ya hemos llegado tarde para que esté en nuestras manos evitar las consecuencias de semejante humillación? Podemos y debemos.

No tenemos todas las respuestas, pero se hace cada vez más evidente que podemos dibujar algunas. Basta comprobar el nivel alcanzado por los indicadores de alarma. Es suficiente escuchar los llamamientos a la calma y a la confianza que se lanzan desde el Gobierno. Los argumentos comienzan a estar plagados de negaciones. «No somos Grecia, Irlanda o Portugal». «No necesitamos asistencia». «No somos insolventes». Resulta que los argumentos de los que nos provee el Gobierno para poner frente al mensaje que lanzan los mercados y que recogen en sus informes los analistas se resumen en un simple «nosotros no». Más que suficiente para poder responder que sí, que hemos llegado tarde, y que ya no está en nuestras manos conducir el destino inmediato.

Cala, cada vez más profundo, un sentido de urgencia, de intentar acelerar reformas, de demanda de más ambición. Y no viene ya de oscuros y avariciosos especuladores, sino desde el propio gobernador del Banco de España, que ha exigido que se acelere la reforma del sistema financiero y que el Gobierno instrumente «las medidas adecuadas», porque «la Banca española está igual que hace tres meses». El problema es que son demasiadas las cosas que están igual que hace tres meses. La reciente crisis de Gobierno es ya un manifiesto fracaso. Una gran oportunidad perdida. Una más. Las oportunidades se están desgraciadamente agotando y el coste del fracaso está cerca de tener que ser repartido. Y hay un gran responsable: Rodríguez Zapatero.