Mostrando entradas con la etiqueta krugman. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta krugman. Mostrar todas las entradas

lunes, 17 de enero de 2011

LAS ALTERNATIVAS DEL PLAN B


Dice The Economist en su portada de esta semana que en la crisis del euro ha llegado el momento del PLAN B. Utilizando el título del artículo del polémico Paul Krugman se pregunta el suplemento semanal Negocios del diario El País, si tiene salvación Europa. En el improbable caso de que uno se hubiese dejado llevar por la euforia de los mercados de la segunda mitad de la semana pasada, las lecturas más frías del fin de semana seguro que la han eliminado de raíz.

No está muy bien visto arrimarse a la orilla y vislumbrar entre la niebla. Los mensajes que hablan de esfuerzo y sacrificio rara vez reciben aclamación popular. Menos aún cuando no existe percepción de responsabilidad. El Plan B, o más bien una forma de Plan B, está a nuestro modesto entender ya en marcha. El Plan A, que fue el aplicado a Grecia e Irlanda no vale para Portugal y España. Hay que ensayar otros modos. Lo ocurrido esta última semana con las emisiones de Portugal y España busca “Resistir”. Esa es la primera alternativa de las cuatro que resume Krugman. Dice The Economist, que hay que “reestructurar”. Esa es la segunda alternativa de Krugman. Profundizan los británicos y señalan que es lo que ha de hacer con urgencia Grecia, y después Irlanda. Quizá también Portugal, y cree que no necesita hacerlo España. Las Cajas de Ahorros son la zona más oscura, tirando a negra. Soñando con la ficción de volarlas de un plumazo, la situación española en poco diferiría e incluso aventajaría en solvencia a las economías centrales de la eurozona. El miedo que hace a muchos pensar en proteger sus dineros es la tercera alternativa de Krugman: “Argentina”, con abandono del euro y devaluación con congelaciones de fondos. Dice el norteamericano que está dentro de lo posible. Impensable a mi modo de ver. Queda una posibilidad más, y es lo que la mayor parte de técnicos defiende: “Más Europa”. La fiscal. Es la cuarta de Krugman.

Regresemos al Plan B. No vislumbro que esté concluido ningún Plan B. Decía el viernes el Comisario Almunia que habrá novedades muy importantes en pocas semanas en relación a la crisis de deuda. Habrá, seguro, un poco de cada una de tres entre las cuatro alternativas resumidas por Krugman. La que se queda fuera, al menos de momento, es la solución Argentina. Así están las cosas en este momento. Existe una razonable probabilidad de que se continúen tomando medidas –interviniendo el mercado- para alargar al máximo el periodo de resistencia, que más o menos pronto se anuncien avances en la “solidaridad fiscal” europea, -es posible que articulada a través de alguna forma de Tesoro europeo- y que finalmente las deudas de Grecia (soberana) e Irlanda (soberana y bancaria) sean reestructuradas. Portugal se sumará después a la reestructuración, y España, que se salvará de igual destino, habrá de recapitalizar con urgencia las Cajas de Ahorros. Es posible que haya de ser con nuestro dinero. Será lo de menos. Lo demás, sacrificio –como siempre mal repartido- y esfuerzo.

martes, 6 de julio de 2010

UNA DE PRONOSTICOS


Nadie dijo que esto de hacer pronósticos resultase cosa fácil. Cabe preguntarse incluso hasta que punto es útil, pues no es infrecuente que las decisiones sobre hacer o no hacer, dependan en gran medida de si quien decide, asume que ocurrirá esto, o esto otro. Es algo que poco a poco va dejando lugar a herramientas de control de riesgos, creo que más útiles y fiables, pero ¿como renunciar a algo tan atractivo como dar con la fórmula que nos permita adivinar el futuro?

Surge estos días la duda. Después de semanas en las que ha sido preciso poner el 150% de la atención en la zona euro, la temperatura europea baja algún grado, y el interés se desplaza a los EE.UU. Al fin y al cabo, ya hay allí cierto camino recorrido en búsqueda de la recuperación auto sostenida y algún balance parcial parece estar preparándose.

Cualquiera que siga a Paul Krugman, Premio Nobel de Economia 2008 y conocido por su columna de NYT, ha podido leer el despiece que con ocasión del informe de empleo de junio hacía sobre el estado del mercado de trabajo en su columna del 4 de julio. Cinco aspirantes por puesto. Medias de 35 semanas en desempleo. Y un llamamiento para que se extienda el subsidio. Y no es este uno de sus discursos más pesimistas. Ayer mismo insistía en el grave error de pronóstico de los que como el Presidente de la FED advertía en la primavera de 2009 que un horrible repunte en los precios nos esperaba a la vuelta de la esquina.

Podíamos quedarnos en la crítica de Krugman a las dotes adivinatorias de Bernanke, pero ayer mismo NYT registraba entre los artículos más enviados el que recogía los pronósticos de Robert Prechter, un veterano del análisis técnico, especialista en la teoría de Elliot, y considerado hace años “Gurú de la década” por la actual CNBC. En su opinión, estamos ante una fase bajista de los mercados de proporciones asombrosas, la mayor en 300 años. En sus cálculos, el Dow Jones, ahora cerca de 10.000, caerá por debajo de 1.000 en cinco o seis años.

Con semejantes antecedentes, me permito arriesgar un pronóstico bastante más modesto, y que hay que tomar en su dosis prudente: Podemos estar a las puertas de un repunte más fuerte del euro frente al dólar. Esta recuperación puede devolvernos durante un tiempo a valores de los 1,30. Ni mucho más, ni mucho tiempo. El resultado de lo que hemos llamado “órdago español” es clave. Para que nadie se lance sin paracaídas -en verdad nadie lo hace-, hay que atender a valores en la zona 1,26-1,28. Es tras ellos donde se esconden los 1,30-1,35. Después volveremos a hablar de 1,20 y de 1,16. Si tomamos en serio a Prechter, mucho más. Hay que preparar la eventual oportunidad; por si llega. Coinciden en advertir analistas técnicos más modestos en sus pronósticos, que vigilemos el S&P 500. El día que pierda los 1.000-1.040 puntos, se acabó. Aparecerá una espiral negativa que se llevará tras si al euro/dólar. Veremos.

domingo, 22 de noviembre de 2009

FRANCAMENTE, NO ESTÁ A LA ALTURA

Estábamos en el mes de julio cuando el Banco Central de China, requería a la banca comercial la compra de una emisión especial de bonos a corto plazo por importe de 15.000 millones de Usd, que sería remunerada con un modesto interés del 1,5%. Se trataba de drenar liquidez para moderar la expansión del crédito. Sin embargo, a pesar de recurrentes medidas moderadoras, en los tres primeros trimestres de 2009, el crecimiento del crédito respecto al mismo periodo de 2008, es de un 153% y ya dobla el importe prestado en todo 2008. El crecimiento neto del crédito está previsto que alcance los 1,6 billones en 2009 frente a los 0,6 billones en 2008, importe que equivale a cerca del 35% de su PIB. Demasiado. Incluso para China.

Es razonable encontrar mil y una crónicas relativas a la formación de una burbuja. Incluso, como ya hemos señalado aquí, es también razonable que existan serias dudas sobre el destino final de esa enorme cantidad de crédito, que puede estar en parte siendo “enterrado” en subsidiar sectores económicos considerados estratégicos por el Gobierno y que se han visto afectados por el desplome del comercio mundial.

Y es que si hemos de atender a las estimaciones de analistas, aproximadamente un tercio del total del crédito se destina allí a los mercados bursátiles e inmobiliario. Aunque en 2008 la tasa oficial de morosidad fue del 2,81%, ya hay precedentes de tasas del 20% en 2003, lo que obligó entonces a abordar reformas en el sector financiero retirando del balance de los bancos esos préstamos impagados para situarlos fuera del mismo en agencias destinadas a gestionarlos. A pesar de ocasionales medidas de control, las estimaciones de cara a 2010 son que se mantenga el elevado ritmo de crecimiento crediticio. Mantener el crédito fluido y barato es posiblemente la herramienta clave a través de la que el Gobierno trata de acercar el desarrollo a las áreas del interior. Sobre las consecuencias no deseadas de un fenómeno de este tipo no hace falta extenderse. Lo que ocurre es que mientras Occidente mira a China con la esperanza de que actúe como bálsamo del estallido de su propia burbuja bajo el supuesto de que una apreciación del yuan actuaría como elemento de reequilibrio, los gobernantes chinos, pueden temer que la sola expectativa de revaluación, atraiga fuertes sumas de capital especulativo, acentuando el riesgo de desequilibrio sobre un sistema que según demandan los propios occidentales, se ve obligado a reinventarse para volcarse en el consumo.

Hay quien, como Krugman, sugiere que los chinos han de cambiar su política monetaria para hacerla menos laxa, y con ello evitar el sufrimiento de los trabajadores norteamericanos en paro. Gran parte de la solución radica, en opinión del premio nobel, en la apreciación del yuan. Si los asiáticos, cuya población activa se estima en 800 millones de personas, de las cuales el 50% vive confinada en zonas rurales de producción agrícola, con unos ingresos que apenas llegan al 10% del total, han de convencerse de las bondades de un cambio de política con el argumento del sufrimiento de los trabajadores norteamericanos en paro, tenemos para rato. Y esto no cambiará por mucho que Krugman insista en que si él fuese el Gobierno chino, estaría muy preocupado por el desequilibrio comercial entre los dos países. Francamente, el argumento no está a la altura debida. Veremos que pasa en 2010 una vez que los chinos entiendan que llega el momento de hacer un ajuste más intenso y permanente sobre el crédito, pero seguramente, y mientras no amenace la inflación, no será fácil que muevan pieza.

domingo, 25 de octubre de 2009

CHANCHULLEROS

Dice el Presidente del Banco Pastor que la capacidad de resistencia por parte de las empresas “se empieza a agotar”, y que lo peor de la crisis está por llegar. Niega sin embargo la existencia de morosidad encubierta, hablando de leyenda urbana, y califica la situación de su entidad, cuyo valor según manifiesta es 96% comercial, como inmejorable. No deja sin embargo escapar de rositas a las agencias de calificación crediticia que según el gallego, no hicieron bien su labor antes, “y están siendo ahora, aún más dañinas”.

Resulta sin embargo que son precisamente aquellos bancos que tienen más orientado su negocio a la actividad comercial, entendida esta como la actividad tradicional de prestamistas a empresas y familias, los que vuelven a perder dinero en los EE.UU. Hace apenas unas pocas semanas, tenía oportunidad de estar con un alto cargo de uno de estos bancos norteamericanos en España, y me confesaba que la consigna que tenían al respecto era clara: crédito cero. Cabe que eso sea interpretado como una oportunidad por sus colegas españoles, pero, ¿a que viene entonces esperar que 2010 sea “el peor año de la crisis”?

En pleno bullicio por el relevo en BBVA, una buena amiga de un medio de comunicación me pedía una declaración favorable a la indemnización del personaje. Usted no vio ese tradicional mensaje, “Omega IGF en tal o cual TV o emisora de radio”, por el que algunos buenos amigos me torturan ocasionalmente. Podía haberlo hecho, porque desde el lado malo, prefiero que se lo lleven en abierto, que no en cerrado, donde además vengo obligado a dar las gracias por el favor realizado. Cuando en una reciente operación de refinanciación, hube de negociar el derivado “peaje” con la mesa de tesorería del banco director de la sindicación, y una vez negociada la intensidad del dolor que me aplicarían en forma de decenas de miles de euros, y establecido cual sería el instrumento de tortura en forma del respectivo derivado, solo les pedí una cosa: “os pido por favor que no me digáis que es por mi bien; no creo que pueda soportarlo”. Tan amable y comprensible fue el torturador, que llegue a entender eso del Síndrome de Estocolmo.

Dicho esto, y regentando una consultora de riesgos donde su área más activa es en los últimos tiempos la de grandes quemados por el mal uso de los derivados financieros, confieso que disfruto cuando leo a Krugman poner de vuelta y media a los banqueros. A diferencia de otros astros de la blogosfera, no tengo una idea clara de cual es el horizonte y la política que a largo plazo defiende el Nobel, pero como testigo de muchos años de los desmanes causados en nombre de la innovación financiera –alquimia la denomina el gallego del Pastor-, confieso que disfruté una enormidad cuando leí decir a Krugman: “Mientras el lado chanchullero del sector financiero –también conocido como operaciones bursátiles- vuelve a ser enormemente lucrativo, la parte de la banca que realmente importa, sigue estancada”. ¡Les llama chanchulleros! ¡Oh Señor, que bien me siento! Confieso que después me entra remordimiento, porque también están llenos de humanos, muchos con sueldos modestos y objetivos inmorales, pero enseguida se me pasa cuando vuelvo la vista a la unidad de quemados.

Muy interesante esto, ¿pero que va a hacer el dólar? Y es que no hay fiesta sin la tía Juana. Dice The Economist que una crisis del dólar, es una de las pocas calamidades que no han caído sobre la economía mundial en los dos últimos años. Es más, cuanto más profunda la crisis, más fuerte estaba el dólar. Y es casi seguro que volverá a estarlo cuando a los chanchulleros les pueda el miedo.