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martes, 23 de julio de 2013

¡EXAGERAS BRUNO!


Se está celebrando estos días el juicio contra Fabrice Tourre, un ex vendedor de estructurados de Goldman Sachs al que la Securities and Exchange Commision (SEC) acusa de malas prácticas en la venta de CDO´s, (obligaciones de deuda colateralizada), el más conocido instrumento desarrollado para comprar y distribuir riesgo en forma tóxica, es decir, mezclando diferentes ABS en capas, de forma que fuese imposible discernir entre lo que tenia calidad y lo que era pura basura. Por cosas como estas estuvimos al borde del colapso. 

La acusación recae en un vendedor, solo porque sus organizaciones han pagado multas extrajudiciales para no ser encausadas, aunque ahora son acusadas de nuevo, ya sea por acumular materias primas en físico y con ello de alterar los precios, o por manipular el Libor.  En fin, que no hemos aprendido mucho.  Habría que preguntarse que hay de útil y para quién en el mundo de los estructurados.  

En el Risk Quant Congress que tiene lugar en EE.UU. Bruno Dupire,  jefe de investigación cuantitativa de Bloomberg cuyos principales clientes son los bancos, declaraba: “La utilidad social de los derivados ha sigo globalmente negativa” y añadía: “Un vendedor de coches de segunda mano puede venderte un coche averiado, pero no cinco. Con los derivados solo el cielo pone el límite” y concluye: “El 80% de los derivados son vendidos y el 20% son comprados, lo que quiere decir que el 80% de los clientes, no los necesitan”.  Nosotros que convivimos a diario con ellos, después de ver proyectos, empresas y patrimonios truncados por derivados, creemos sinceramente que Bruno se ha dejado llevar: ¡No exageres Bruno! ¿Un 20%? ¡Ja!

martes, 16 de febrero de 2010

UNA DE POLICIAS Y LADRONES



Ciertamente los derivados financieros son una especie de arcilla capaz de cobrar la forma que un hábil escultor quiera darle. Su manifestación más popular son los productos de inversión conocidos como “estructurados”, capaces de hacer que lo casi imposible aparezca como probable, y que lo probable, aparezca imposible. Las normas contables han hecho algo por forzar a todos a entender la naturaleza de los derivados financieros, pero continua habiendo más habilidad en el lado de los creadores, que conocimiento y ganas de comprometerse en quienes los vigilan. El caso de Goldman Sachs, hacedor de un entuerto de Swaps capaz de facilitar el engaño que ha permitido a Grecia mentir a sus socios, -y que acaba de saltar como ejemplo de manipulación de sus cuentas-, parece nuevo, pero en realidad no lo es.

Durante estos años, puedo recordar haber analizado decenas de propuestas en las que estructuras presentadas como coberturas de riesgo, escondían en realidad operaciones de financiación encubiertas con costes potenciales que con facilidad podían superar el 30 o 40%. También otras que reducían artificialmente la carga financiera en el ejercicio actual, a cambio de fuertes y desconocidas penalizaciones en ejercicios futuros. Incluso, Swaps que reducían a cero o negativa la carga financiera durante un determinado periodo, cuyo pago final y único varios años después, dependía de la marcha de una cesta de divisas que mes a mes manejaba la propia entidad vendedora. Yo mismo hube de diseñar para ser utilizados estructurados que semejaban disponer de un derecho a comprar divisa a un determinado tipo de cambio inalcanzable en ese momento, pero capaz de aparentar neutralizar una posición existente que precisaba ser compensada. ¿Quiere comprar dólar barato? Nada tan simple de aparentar, pero casi tan imposible como convertirlo en real. Condiciones suspensivas, ventanas temporales, ratios de apalancamiento, desdoblamiento de las distintas patas de un mismo estructurado en distintos contratos, ventas encubiertas de opciones, posiciones contrarias en filiales en relación a matrices, y un largo etc. Todo absolutamente legal, pero lo suficientemente aparente y complejo para que pocos tengan la necesidad, o el valor, de preguntar. Algunas posiciones de cobertura en divisa que se utilizaban en los años 90, -cuando la última crisis de crédito en España-, servían en realidad para obtener financiación. Las conocíamos con el sobrenombre de “operaciones espejo”. Aprovechaban ineficiencias del sistema.

Porque sorprenderse entonces de que el Gobierno Griego -¿solo el griego?- utilizase la capacidad que los derivados ofrecen para diferir deuda, o reducir artificialmente su déficit. Camuflar deuda como derivados, es algo tan antiguo como los propios derivados, y en esta materia, la policía ha estado siempre por detrás –no detrás- de los ladrones. Por un tiempo llegue a creer que la crisis nos devolvería algo de ética. Sin embargo, queda mucho de crisis, y nada me hace pensar que las cosas hayan cambiado. Y no porque los policías no sepan de lo que hacen los ladrones, sino porque en realidad, cada uno es dueño de contratar como quiere perder su dinero, y nadie ha dicho que la ley de los mercados financieros tenga algo que ver con la justicia. En esto, conviene ser prudente. Y es que ni a los inversores ni a los prestatarios, las MIFiD, los CMOF´s, las NIC´s, o cualquier otro tipo de regulación les protegerá de los que suele ser el cocktel explosivo de sus desgracias, formado a partes iguales por el cortoplacismo y la ambición, justificados por la necesidad y/o el desconocimiento. ¿Qué llevó al Tesoro a financiar buena parte de las necesidades del año pasado a corto plazo mediante la emisión de Letras? ¿Se lo recomendaría GS? Como en un mal derivado, puede ser algo que acabemos pagando muy caro.

domingo, 25 de octubre de 2009

CHANCHULLEROS

Dice el Presidente del Banco Pastor que la capacidad de resistencia por parte de las empresas “se empieza a agotar”, y que lo peor de la crisis está por llegar. Niega sin embargo la existencia de morosidad encubierta, hablando de leyenda urbana, y califica la situación de su entidad, cuyo valor según manifiesta es 96% comercial, como inmejorable. No deja sin embargo escapar de rositas a las agencias de calificación crediticia que según el gallego, no hicieron bien su labor antes, “y están siendo ahora, aún más dañinas”.

Resulta sin embargo que son precisamente aquellos bancos que tienen más orientado su negocio a la actividad comercial, entendida esta como la actividad tradicional de prestamistas a empresas y familias, los que vuelven a perder dinero en los EE.UU. Hace apenas unas pocas semanas, tenía oportunidad de estar con un alto cargo de uno de estos bancos norteamericanos en España, y me confesaba que la consigna que tenían al respecto era clara: crédito cero. Cabe que eso sea interpretado como una oportunidad por sus colegas españoles, pero, ¿a que viene entonces esperar que 2010 sea “el peor año de la crisis”?

En pleno bullicio por el relevo en BBVA, una buena amiga de un medio de comunicación me pedía una declaración favorable a la indemnización del personaje. Usted no vio ese tradicional mensaje, “Omega IGF en tal o cual TV o emisora de radio”, por el que algunos buenos amigos me torturan ocasionalmente. Podía haberlo hecho, porque desde el lado malo, prefiero que se lo lleven en abierto, que no en cerrado, donde además vengo obligado a dar las gracias por el favor realizado. Cuando en una reciente operación de refinanciación, hube de negociar el derivado “peaje” con la mesa de tesorería del banco director de la sindicación, y una vez negociada la intensidad del dolor que me aplicarían en forma de decenas de miles de euros, y establecido cual sería el instrumento de tortura en forma del respectivo derivado, solo les pedí una cosa: “os pido por favor que no me digáis que es por mi bien; no creo que pueda soportarlo”. Tan amable y comprensible fue el torturador, que llegue a entender eso del Síndrome de Estocolmo.

Dicho esto, y regentando una consultora de riesgos donde su área más activa es en los últimos tiempos la de grandes quemados por el mal uso de los derivados financieros, confieso que disfruto cuando leo a Krugman poner de vuelta y media a los banqueros. A diferencia de otros astros de la blogosfera, no tengo una idea clara de cual es el horizonte y la política que a largo plazo defiende el Nobel, pero como testigo de muchos años de los desmanes causados en nombre de la innovación financiera –alquimia la denomina el gallego del Pastor-, confieso que disfruté una enormidad cuando leí decir a Krugman: “Mientras el lado chanchullero del sector financiero –también conocido como operaciones bursátiles- vuelve a ser enormemente lucrativo, la parte de la banca que realmente importa, sigue estancada”. ¡Les llama chanchulleros! ¡Oh Señor, que bien me siento! Confieso que después me entra remordimiento, porque también están llenos de humanos, muchos con sueldos modestos y objetivos inmorales, pero enseguida se me pasa cuando vuelvo la vista a la unidad de quemados.

Muy interesante esto, ¿pero que va a hacer el dólar? Y es que no hay fiesta sin la tía Juana. Dice The Economist que una crisis del dólar, es una de las pocas calamidades que no han caído sobre la economía mundial en los dos últimos años. Es más, cuanto más profunda la crisis, más fuerte estaba el dólar. Y es casi seguro que volverá a estarlo cuando a los chanchulleros les pueda el miedo.