miércoles, 9 de noviembre de 2011

NI ORZA NI TIMON


La crisis política en Italia, el Gobierno de coalición griego, si habrá o no elecciones el 19 de febrero y lo que viene allí después, la necesidad de un segundo rescate para Portugal,... Todo forma parte de un debate que ya solo es importante en cuanto a los tiempos en los que se desarrolla la crisis, pero a estas alturas es poco probable que altere el fondo. A día de hoy Grecia esencialmente es un miembro del euro que a mi modo de ver está “puertas afuera”, y eso si aceptamos que el euro no está en cuestión, que cada vez es más difícil defender que no lo está, todavía.

Dicen las crónicas que el Primer Ministro italiano hubo de ser despertado por sus colegas durante la reciente cumbre del G20. Su país ha admitido la tutela del FMI para revisar sus finanzas, no vaya a ocurrir que la comunidad internacional se encuentre ante una como la de Grecia. El lunes se reunían los ministros de la Eurozona para hablar del EFSF y el martes los ministros de finanzas de la UE, pero en concreto, nada. Del G20, diluido en medio de la crisis política de Grecia, tampoco hay nada que llevarse a la boca, pero pasados lo que se supone que eran días clave, lo que todos tienen claro es que nadie fuera de la UE va a poner dinero directamente en la Eurozona, así que no queda otra que la EZ y la UE se apliquen en ver de donde sacan los recursos para reforzar el EFSF de modo que al menos se acepte que hay munición en defensa del euro si más ataques, sean especulativos o de pánico, arrecian sobre países como Italia en los próximos días, que ya está ocurriendo.

Pero aunque hayamos de mirar a Italia, ni Portugal, ni Irlanda tienen nada resuelto. Tampoco España. Es importante recordar que estamos centrados en medidas paliativas que apenas logran mitigar los síntomas, es decir, que no hay nada en el tratamiento dirigido a sanar. No estamos ahogados, pero si navegamos sin orza ni timón. No es muy agradable leer esto, pero leer que la Canciller alemana señala que serán precisos diez años para salir de la crisis de deuda, no ayuda mucho. Lo cierto es que dentro del actual modelo no aparecen muchas alternativas. Los bancos continúan necesitando recursos, y en breve tendremos que escuchar algo similar sobre los bancos norteamericanos, y mientras los bancos requieren toda la atención, -esa es la crisis griega y no los 12 millones de personas que allí viven- la economía que produce y crea se ahoga ante un sistema financiero ausente y ocupado en sobrevivir. Ni bancos malos, ni nacionalizaciones, ni monetización de deuda, ni nada. Solo austeridad. Y diez años por delante, como si las estructuras actuales de la arquitectura de Europa pudiesen aguantar siquiera uno.

Decía Henry Ford: “es bueno que las personas de nuestro país no comprendan nuestro sistema bancario y monetario, porque en otro caso creo que antes de mañana por la mañana tendríamos una revolución”. Mas pronto que tarde, el BCE tendrá que monetizar más deuda. Lo hará, a pesar de los alemanes, y será de un modo más o menos traslúcido, porque el tiempo del euro se agota. Expulsión, abandono, ruptura, dos velocidades,…difícil saberlo. No es la solución, pero si el BCE monetiza, la respuesta podrá esperar. Si no, la encontraremos tras alguna de las próximas olas, porque el euro de 17 está sin orza, ni timón, y la previsión es que el temporal arrecie. Y la solución no está en tirar a los griegos por la borda.

2 comentarios:

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