miércoles, 17 de julio de 2013

ANDA BEN, QUÉDATE



Obviamente hoy es un día Bernanke, Presidente de la FED. Algunos ya desconfían de él, simplemente porque al encontrarse en lo que todo apunta como la recta final de su mandato, puede tener la tentación de pensar más en como va a pasar a la historia tras un tiempo tan convulso que en lo que la economía precisa.  Es difícil que el mismo lo sepa, pero lo lógico, es que intente iniciar el cierre, a su modo, del capítulo más heterodoxo de la política monetaria que haya tenido que ejecutar nunca la FED, intentando que cualquier desastre inflacionista posterior a su salida no lo haga pasar a la historia como su principal causante. 

Tras su reciente y última  comparecencia pública, los operadores en los mercados le han cogido algo de antipatía, y no era raro ayer escuchar a los gestores prevenir contra su comparecencia parlamentaria de hoy y mañana: “Ten cuidado que mañana habla ese loco de Bernanke” me advertían ayer. Hay algo  por lo que no pasará a la historia este Presidente: por haber alentado el culto a su personalidad, gran diferencia con su antecesor. 

Y después, ¿quién vendrá? Todo apunta a que será Lawrence (Larry) Summers. Si vió Inside Job lo recordará. Fue uno de los negociadores clave de la desregulación que trajo la crisis. Mientras esperamos a Ben, le cuento algo de Larry. Padre y madre economistas, dos tíos premios Nobel en la materia, graduado en el MIT, doctor por Harvard, Economista Jefe del Banco Mundial, Secretario del Tesoro con Clinton y Director del National Economic Council de Obama  hasta 2010.  He aquí el problema. ¿Regresaremos al culto a la personalidad si a Ben lo sustituye Larry?  Vale, tendré cuidado, pero… Ben, quédate.

miércoles, 10 de julio de 2013

MAL MOMENTO DEL EURO




Ayer no fue un buen día para el euro. Declaraciones, puntualización de las declaraciones, previsiones del FMI y agencias de calificación. Entre todos crearon el clima perfecto contra la divisa europea. En una entrevista, el miembro alemán del Consejo de Gobierno del BCE declaró ayer que las perspectivas sobre el mantenimiento de los tipos de interés en niveles históricamente bajos se extienden más allá de 12 meses. Rápidamente, el BCE emitió un comunicado señalando que “el señor Asmussen buscó confirmar la decisión unánime del Consejo de Gobierno sobre la perspectiva que cubría un extendido periodo de tiempo... No se dio una orientación sobre la duración exacta de este periodo de tiempo y no fue la intención del señor Asmussen hacerlo”. ¿O si?  

Estamos hablando de un consejero del BCE que debe o debería saber la trascendencia y el impacto que este tipo de declaraciones tiene en los mercados financieros, más en estos momentos en los que la política monetaria a nivel global está jugando un papel clave. La rebaja de las previsiones de crecimiento mundial en 2013 por parte del FMI tampoco ayudó. Según el organismo en esta revisión a la baja pesan la desaceleración de las economías emergentes y la recesión en Europa. Por último, la rebaja por parte de S&P de un escalón al rating de Italia, hasta “BBB”, por sus débiles perspectivas de crecimiento, frenó cualquier atisbo de recuperación para el euro. Según el criterio de la agencia, rigidez del mercado laboral y deterioro de la competitividad están detrás de su bajo crecimiento. No descarta un nuevo recorte en 2013 o 2014. ¿Nos dará S&P otro repasito a nosotros,  o estar al borde de bono basura nos salvará, …de momento?

lunes, 1 de julio de 2013

LA INTELIGENCIA ECONÓMICA EUROPEA


Se presentaba hace unos días en el CESEDEN (Centro Superior de Estudios de la Defensa) el Cuaderno de Estrategia nº 162 del Instituto Español de Estudios Estratégicos. Su título “La inteligencia económica en un mundo globalizado”. Entre los autores, ninguno uniformado y casi todos del mundo académico, destaca Christian Harbulot, Director de l’École de Guerre Économique de París, considerado una autoridad mundial en el mundo de la inteligencia económica.

Utilizaré alguna de las definiciones contenidas en este trabajo: “Inteligencia económica son las estrategias de inteligencia para la toma de decisiones en defensa de los intereses económicos del Estado o de las empresas”. Los modelos de inteligencia económica son propios de cada país. Los clasifica otro de los autores, Eduardo Olier, Director de la Cátedra de Geoeconomía del CEU. Define Olier el modelo alemán como un modelo que se apoya en su estructura de estado federal coordinado a tres niveles entrelazados: administraciones, entidades financieras e industrias. Me llama la atención su referencia a los sindicatos: “Los sindicatos participan como agentes activos, no reivindicativos, sino como interlocutores esenciales en la definición de las políticas económicas”. Todo ello bajo un principio: La búsqueda de intereses alemanes comunes por encima de las discrepancias.

En su artículo, acaba Harbulot su análisis refiriéndose a la Unión Europea y preguntándose si habrá sabido medir la importancia de las amenazas que se ciernen sobre su futuro geopolítico y geoeconómico, y afirma: “A pesar de las apariencias (la UE) está más dividida que nunca por una cohabitación que no se quiere nombrar”. El norte, capitaneado por Alemania que juega a un doble juego al favorecer discretamente el renacimiento de su poder, mientras simula una imagen de país pacifista. El sur, intentado sobreponerse a sus crisis infraestructurales. Concluye que actualmente Europa es incapaz de salir de “este callejón sin salida estratégico”, siendo esto sin embargo “una prioridad absoluta”.

Me parece interesante compartir estas reflexiones tras el último Consejo Europeo, al que España llevó fundamentalmente peticiones de auxilio económico, pero también a la luz de lo ocurrido en las negociaciones sobre un aspecto crítico para la continuidad de la Unión Europea como es la unión bancaria.

Las dificultades para lograr un acuerdo, o las diferencias que pueden estar poniéndose de manifiesto entre el FMI y la Unión Europea, donde lo que aparenta el reconocimiento público de un error por el FMI, no es sino una critica muy poco encubierta a la imposición de la Unión Europea de no efectuar reestructuraciones/quitas de deuda. Estas reestructuraciones perjudicarían a los principales acreedores de los países rescatados, limitando así las soluciones a medidas de austeridad, que por ser absolutas, se arriesgan a fracasar y a caer en un peligroso descrédito.

Conceder más tiempo para el ajuste fiscal es una solución que aparenta gratuita, pero no hará otra cosa que reforzar la firme postura alemana en relación a los rescates bancarios representada por su defensa del bail-in o rescate desde dentro frente al bailout o rescate desde fuera. Es una de las manifestaciones de la estrategia de inteligencia económica alemana, pero ¿no lo es acaso también la posible compra de Telefónica por AT&T parte de la estrategia de inteligencia económica norteamericana? Y entonces, ¿cuál es la estrategia de inteligencia económica de Europa? ¿y cuál es la española? ¿no le parece que estamos lejos?

lunes, 10 de junio de 2013

CUADRANDO EL CÍRCULO


Leo en el comentario de una agencia de noticias financieras que los inversores y analistas consideran los resultados del informe de empleo norteamericano publicado el viernes, como “el mejor de los mundos”.  Dicho así, cualquiera pensará que en EE.UU. han descubierto el mundo feliz, pero no, a pesar de semejante expresión de satisfacción de analistas e inversores, la economía norteamericana emplea a 135,6 millones de personas, y no ha recuperado por lo tanto los 138 millones de empleos que había en 2008, de modo que la felicidad debe de venir por otro lado. Los mercados financieros viven en una especie de narcolepsia desde que los bancos centrales adoptaron una política de inyección masiva de liquidez. Es la llamada política monetaria no convencional o también de expansión cuantitativa o QE. Consiste básicamente en inyectar, por diversos canales, dinero nuevo al sistema financiero con la pretensión en primera instancia de que el sistema se mantenga a salvo a si mismo de posibles colapsos, y después con el ánimo de que los recursos pasen a ser prestados a los agentes económicos con destino final en el consumo y la inversión. Pero las cosas no están funcionando exactamente así.  Los fondos que llegan al sistema financiero son retenidos en gran parte, y han de ser colocados.  Acusando la fuerte demanda,  los precios de los activos sin riesgo suben y por lo tanto sus rentabilidades bajan. Lo mismo ocurre con otros activos como la renta variable, considerada ya cara por muchos analistas, particularmente en el caso de EE.UU.

Cabe poco que discutir en relación a como denominar la influencia de este tipo de política monetaria en la economía. Se denomina manipulación.  Los inversores asumen que siempre habrá un comprador de último recurso, el banco central, de modo que la percepción de riesgo es muy limitada. Aún así, algunos empiezan a tener la mosca detrás de la oreja porque nada puede subir indefinidamente, y sobre todo, porque la Reserva Federal tiene en su seno diferentes sensibilidades en cuanto a mantener este tipo de política en el tiempo.

El punto de encuentro de estas sensibilidades diferentes es la marcha de la economía, y en concreto la evolución del mercado de trabajo.  ¿Y que pasaba el viernes? Pues que los inversores lo querían todo. Querían que  el dato fuese bueno, porque un buen dato significa más empleo y una economía que sigue creciendo, y eso lo quiere todo el mundo. 

Sin embargo, no podía ser demasiado bueno, porque de otro modo, la Reserva Federal podría adelantar el momento en el que reducir la cantidad de efectivo que inyecta en la economía y eso supone hacer la vida más difícil a los buscadores de rentabilidad con seguridad, que son casi todos. 

El caso es que se produjo la cuadratura del círculo. 

El dato fue aproximadamente como se había estimado, ni malo para que no se asustase nadie de los que teme que la economía pueda estar enfriándose como dejan entrever algunos datos, ni lo suficientemente bueno como para que la Reserva Federal se plantee una rápida retirada de los estímulos monetarios: “El mejor de los mundos”. Ahora pregunte sin miedo: pero… ¿así de frágil está la cosa? Ya ve el absurdo al que hemos llegado,  como en la copla: “ni contigo ni sin ti, tienen mis males remedio”. Pasa cuando algo está tan manipulado, que no se sabe como salir de ahí.  ¡Vida extra, un mes más!