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viernes, 23 de julio de 2010

EN LOS BAJOS VEINTES


Por comenzar este comentario diciendo que hoy se publican los resultados de las pruebas de resistencia de la banca europea merezco que deje de leerse de inmediato. Yo también lo haría, pero te pido un voto de confianza.

Ha habido rumores, declaraciones, análisis, y últimamente hasta porras y apuestas. Que si Bankinter no pasa, -que para colmo es mi banco- que si no va a haber detalles, que si serán los reguladores nacionales los que los ofrecerán, que si Francia y Alemania presionaban para anunciar los resultados a primera hora de la mañana y no arriesgarse a dejar la iniciativa a los norteamericanos, que si el Banco de España había convocado por correo electrónico a la prensa a las 18:00, que si habrá una reunión con analistas a las 9 de la mañana del sábado. En fin, un aparente sinvivir.

Hace algún tiempo que deje de tomar demasiado en serio el resultado de este examen. Solo las cifras que se estiman como necesidades de capitalización en el sistema financiero español oscilan entre 22.000 y 86.000 millones. Depende del informe y la procedencia. Eso por escrito, porque en mentideros se ha escuchado de todo. Le doy un valor tan pobre, que solo me preocupa en tanto pueda servir de estímulo a que el dólar recupere o sea vendido de nuevo más allá de 1,30.

Que Bankinter pase o no el examen, me preocupa cero. Ni un segundo tuve en la mente la idea de retirar un solo céntimo del banco. Ni siquiera pregunté a nadie por Bankinter, y eso que en los dos últimos días, no he hecho otra cosa que ver a bancos. Tan diversos como pueden ser un luxemburgués, un norteamericano y un español. La prueba de la importancia de esto, es que a pesar de compartir horas de trabajo, viajes, almuerzos, e incluso algún momento de asueto, el tiempo dedicado a comentar los resultados y las consecuencias de las pruebas, no fue mayor que el usted está empleando en leer este comentario.

Parece como si las pruebas fuesen un problema de los políticos y los reguladores, pero no de los bancos.

De hecho, si BBVA y Santander son algo así como las tres quintas partes del sistema financiero español, y su capitalización conjunta suma alrededor de los 100.000 millones, cualquiera de las cifras apuntadas por los informes suponen que en España, fuera de los dos grandes, necesita capital hasta el más lozano. Y como esto no va a ser, ¿para que dar más vueltas?

El dólar es lo importante. ¿Y qué va a hacer el dólar? No creo que se quede mucho tiempo por aquí. Puede volver a visitar los treintas, pero no habríamos de tener que esperar demasiado para volver a verlo en los veintes. En los bajos veintes. ¿Volver a los dieces? Habrá que ver.
¿Tu que crees? Ayudanos con tu opinión y/o pronunciándote en la encuesta.

domingo, 18 de julio de 2010

ESOS BANCOS TAN INGENIOSOS


En gran parte debemos a lo que en este mismo espacio llamamos el órdago español, el paréntesis que entre otras cosas ha propiciado que el euro volviese a cotizarse a 1,30 dólares. Es algo que en plena crisis de la deuda soberana europea, a comienzos del mes de junio, parecía tan lejos, e incluso más difícil, de lo que hoy parece volver a los 1,18 que teníamos entonces.

Es posible que muchos relacionen esta vuelta a valores que parecían perderse para mucho tiempo, con otros factores. En particular con un cambio de expectativas sobre el crecimiento de la economía norteamericana. También. Pero lo cierto es que lo ocurrido desde entonces ha calado lo suficiente en el ánimo de muchos, como para que algunos, tan importantes como sin duda lo es Goldman Sachs, enviasen una nota a sus clientes el pasado jueves anunciando un cambio en su pronóstico. De los 1.15, 1.15 y 1.25 que pronosticaba a 3, 6 y 12 meses, revisa sus estimaciones a 1.22, 1.35 y 1.38. Es decir, sigue contemplando un periodo a corto plazo con un dólar en recuperación (1.22 frente a los actuales 1.30) fundamentado en las dificultades de la eurozona, pero nos devuelve al viejo escenario de dólar débil argumentado en las dificultades de financiación que impone el déficit de la balanza por cuenta corriente. Argumento clásico entre los clásicos. “Si yo acertase en mis previsiones de ventas como Goldman lo hace con el dólar, hace tiempo que estaría pidiendo a las puertas de Santiago de Vigo” me decía el primer ejecutivo de una empresa viguesa en referencia al cambio de pronóstico y al templo católico más conocido de la ciudad olívica.

Son los problemas de la credibilidad. Recordemos que precisamente GS ha resuelto esta semana sus potenciales problemas con la justicia aceptando el pago de una multa de 550 millones de dólares por algo muy parecido a engañar sus clientes. A compensarles destinará la mitad de ese importe. “Y Goldman Sachs suspiró” titula su crónica el redactor de El País cuando nos cuenta los detalles de la sanción. Aunque el banco norteamericano se ha colado en esta nota, comenzaba la misma refiriéndose indirectamente a los efectos reductores de la incertidumbre que se le supone al anuncio el próximo viernes de los resultados de las llamadas pruebas de esfuerzo del sistema financiero europeo. Sobre este resultado, pero sobre todo, sobre lo creíble que resulte, va a pivotar en gran medida lo que el euro nos ofrezca durante el temido mes de agosto.
No soy muy partidario. Y es que como se demuestra, los bancos son muy ingeniosos. A veces les ponen multas, pero lo normal es que no. Apuesten señores, ¿dónde está la bolita? ¿en unidades no incluidas en la simulación?
Lo siento amigos de GS, pero no os compro la idea.